El desfibrilador: un aparato clave para salvar vidas

 

Un sencillo aparato, fácil de usar y que debe estar ubicado en todo sitio que implique aglomeraciones, puede salvar vidas ante eventos como los infartos: el desfibrilador externo automático (DEA).

Desde el año 2017, a través de la Ley 1831, se estableció la obligatoriedad de dotación, disposición y acceso a los DEA en los espacios con alta afluencia de público con el fin de prestar los servicios de reanimación cardiopulmonar en caso de estar indicada. 

De acuerdo con la ley, hoy estos desfibriladores deben estar en transportes asistenciales básicos de orden terrestre, fluvial, marítimo y aéreo; terminales de transporte; escenarios deportivos públicos y privados; entidades públicas como gobernaciones, asambleas, concejos, ministerios; cárceles; la Presidencia de la República, el Congreso, altas cortes, Fiscalía y complejos judiciales; sistemas de transporte masivo; escenarios culturales; centros de rehabilitación; universidades; colegios, centros comerciales; unidades residenciales; comandos de la Policía y resguardos indígenas.

“Esta disposición evidencia la importancia de reglamentar la ley y exigir a los sitios de alta afluencia de público que cuenten con esta clase de elementos y con el entrenamiento del recurso humano para la atención de pacientes que presenten paro cardiaco”, afirmó Mauricio Vasco, presidente de la Sociedad Colombiana de la Anestesiología y Reanimación (Scare).

La sociedad de anestesiólogos y reanimadores señala que hay antecedentes concretos en los que, presuntamente, no se ha contado con el DEA o con la debida capacitación para su uso. 

Y es que según estudios realizados por la Sociedad Americana del Corazón (AHA, por su sigla en inglés), la reanimación cardiopulmonar aplicada dentro de los primeros tres minutos cuando está indicada y el uso del DEA permiten que un 90 % de los afectados por infartos sobrevivan. 

Además, cada minuto de retraso reduce entre 7 y 10 % la oportunidad de salvar la vida de los pacientes en paro cardiaco.

“Se estableció la obligatoriedad de disposición y acceso a los DEA en los espacios con alta afluencia  con el fin de prestar los servicios de reanimación cardiopulmonar en caso de estar indicada”

“Nuevamente hacemos un llamado para que las autoridades competentes como el Ministerio de Salud, la Superintendencia de Salud y autoridades departamentales y distritales reglamenten, verifiquen y supervisen la disponibilidad del desfibrilador externo automático (DEA) en lugares con alta afluencia de público y que vigilen la estandarización, capacitación y certificación para su uso con el fin de garantizar y salvaguardar la vida de personas con paro cardiorrespiratorio, mitigando el riesgo de muerte o discapacidad severa”, concluye Scare.

Si bien está comprobado que el DEA es un dispositivo efectivo y fácil de manejar, se deben tener en cuenta varias cosas. Cuando llegue a sitios públicos, como por ejemplo centros comerciales en la temporada de Navidad que comienza, trate de ubicar estos dispositivos, que deben estar a la vista de todos. Lea las instrucciones o, en caso dado, haga un curso o entrenamiento en su casa o en su sitio de trabajo para usarlo bien.

Debe saber, además, que cuando una persona que está bien se cae y pierde el conocimiento, existe una gran probabilidad de que su corazón se haya parado y es urgente aplicar el DEA. A través de este se administra una descarga eléctrica controlada que hace que las células del corazón funcionen al mismo tiempo, con lo que se recupera el ritmo normal y hace que deje de fibrilar. Por eso se llama desfibrilador.

El equipo indica cómo usarlo. Todo empieza aplicando las almohadillas con electrodos sobre el tórax desnudo de la persona afectada y seguir las indicaciones y mensajes que da el aparato.

Para Scare, en todo caso, es necesario que la población en general adquiera conocimientos básicos de reanimación. “Toda persona debe estar entrenada en hacer una reanimación cardiopulmonar de una manera sencilla. Esta no requiere elementos adicionales en su primer momento, pues usted como primer rescatador puede hacer compresión torácica entera solo con las manos, y con ese movimiento, con la acción mecánica de comprimir y dejar relajar el músculo, la persona produce un movimiento cardiaco simulado que va a hacer que el corazón siga funcionando”, aseguran.

No obstante, cuando las aglomeraciones son complejas, se debe tener un plan de salud y primeros auxilios, incluidas una ambulancia y un grupo de atención debidamente entrenado para dar una respuesta cardiaca ante una parada súbita del corazón o cuando haya una alteración del ritmo cardiaco.

Lo que debe saber…

¿Qué es un DEA?

Un dispositivo electrónico portátil, dotado de electrodos destinados a generar pulsos eléctricos que pueden descargarse sobre el corazón. Su objetivo es reactivar su funcionamiento en caso de paro cardiaco o devolver el ritmo normal cuando haya de arritmias que puedan llevar a la muerte.


¿Para qué sirve?

Para recuperar el ritmo cardiaco. En casos de fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso, el DEA descarga una corriente eléctrica al corazón que permite que éste vuelva a contraerse con normalidad y que el paciente recupere su ritmo cardiaco normal.

¿Produce algún daño?
No. La corriente eléctrica está ajustada automáticamente para que el corazón recupere su ritmo normal y no produce quemaduras ni daños en el paciente.

¿Por qué se dice que es uno de los equipos más sencillos?
Estudios de la Sociedad Americana del Corazón señalan que la reanimación cardiopulmonar y el uso del DEA aplicados dentro de los primeros tres minutos del paro cardiaco permiten que un 90 % de los afectados sobrevivan.

“Todo empieza aplicando las almohadillas con electrodos sobre el tórax desnudo de la persona afectada y seguir las indicaciones y mensajes que da el aparato”

¿Quiénes lo pueden usar?

Es fácil de operar con un entrenamiento básico y adecuado, lo que permite que casi cualquier persona lo pueda usar: auxiliares de vuelo, oficiales de policía, bomberos, familiares e incluso estudiantes de colegios. Además de los médicos otras personas lo pueden usar con el entrenamiento correspondiente. 

¿Y si la persona se desmayó por otra razón?
Tranquilo, al aplicar las almohadillas, el equipo identifica si la persona necesita o no la desfibrilación. Mejor dicho, si la víctima padece de otra cosa, el desfibrilador automático no actúa.

¿Reemplaza los masajes cardiacos y la respiración boca a boca?

No, por el contrario, son complementarios. Por lo general, los masajes cardiacos se aplican desde un comienzo, antes, mientras se prepara el equipo. Sin embargo, el equipo dirá cuándo volverlos a utilizar.

Fuente: Mauricio Vasco, presidente de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación.
Eltiempo.com

 

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About the Author : Raphael Group Colombia

Gerente Raphael Group Colombia, Instructor BLS/ACLS - American Heart Association - Especialista en Cuidado Crítico del Adulto.